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Diario Impersonal

Ser mujer…

Hoy he recibido uno de tantos correo en el habla de "ser mujer", divertido, aún sabiendo que tiene mucho que ver con nosotras, disfrutarlo.

Qué bonito ser mujer!
Qué me decís del trauma que supone mirarte al espejo por la mañana y encontrarte con que ese gremlin que te mira fijamente eres tú?
Te duchas, te vuelves a mirar, y decides que lo mejor va a ser darte una capa de titanlux, a ver si aquello mejora. Y no, no mejora. Sigues siendo un gremlim, pero así como churruscao.
Una vez churrascada, te diriges a despertar a tus niños. Aquí siempre ocurre algo.
Supongamos que el niño tiene fiebre. Tú eres una mujer con recursos!!!
......recurres a la súplica ....y suplicas a la suegra, que se quede con
el niño hasta que llegue la chica,
....a la chica, que venga un poco antes para que se vaya la suegra,
....al cielo, que la seguridad social deje de comunicar,
....a la 'encantadora enfermera' que te dé cita tarde para no pedir permiso
......a tu jefe que te dé permiso porque la encantadora enfermera ha pasado de ti y entre súplica y súplica tú sigues trabajando, así como haciéndote la relajada.
Y al final del día, nunca antes, te llama tu ocupadísimo marido, y te pregunta ¿qué tal cariño?.
Cuando te oye rugir como un rinoceronte en celo, recuerda que el niño estaba enfermo y hace ver que no se le había olvidado y te cagas en to lo que se menea....
Y sales corriendo al pediatra, y llegas por los pelos, y te dice lo del virus, y te manda no se qué medicina, y cuando llegas a la farmacia han cerrado, y llamas a tu marido y le suplicas que cuando salga de trabajar, si no le supone mucha molestia, se pase por una farmacia de guardia, y entonces él te dice 'no voy a poder, es que tengo una reunión', que yo creo que mi marido no vive, se reúne!!
Y le matarías, pero por teléfono no puedes así que decides arrastrarte hasta la farmacia de guardia, y allí que llegas tú con todo colgando:
- al pequeño que le cuelgan los mocos, el mayor que se cuelga literalmente de tu manga
- De la sillita cuelga tu bolso, la bolsa del bebe, la bolsa de gimnasia, la bolsa del trabajo, y la mochila del mayor, que ya quisiera Pérez de Tudela, que yo creo que este niño no crece porque la
mochila se lo impide. Parecemos unos 'sin-techo'.
Entras en la farmacia y el espejo del fondo te enseña al gremlin churruscao pero como a trozos porque el maquillaje también se ha 'descolgao' y te suda el bigote como una foca, y te la encuentras a ella, a SUPER-ORGANIZADA.
La super-organizada es esa mamá del colegio de tus hijos que siempre quisiste ser. Lleva a sus nenes a alemán, a judo, a pintura, al foniatra, a fútbol y a natación.
......Y es de las que comen y no engordan, y es delgada.
......Y en los cumpleaños del nene, lleva a toda su clase 'un güevo Kinder', que son tres deseos a la vez, y tu niño con su bolsa de sugus, que yo creo que le estoy creando un trauma, ...y además prepara la bechamel de las croquetas. ......Yo hace tiempo que descongelo las famosas croquetas ¡que le den por culo a la bechamel!. ......Y todo esto sin movérsele ni una de las siempre perfectas mechas; porque a este tipo de mujer no le crece el pelo. Yo creo que tampoco 'sudan', pero de esto no estoy segura.
......Y tú que 'intentas recolocar todo lo que te cuelga y ella' y su perfecta hilera de dientes que te sonríe y te suelta:
'Chica, es que no te organizas, ¿por qué no pides reducción de jornada..?'
Aquí es donde le soltarías una leche por cada euro reducido por reducir tu jornada.
Superada la prueba, tus colgajos y tú regresáis a casa. La autoestima decidió quedarse en la farmacia.
Y bañas a los niños, haces los deberes del mayor, le das la medicina al pequeño, les preparas la cena, se la das y les acuestas y te tiras en el sofá.
Y para rematar el día, al cabo de un rato, llega tu marido a casa con cara de agotamiento y te dice que no ha parado en todo el día de reunión en reunión en la oficina (ha tenido tres reuniones) y que ha
tenido que comer con los compañeros en un restaurante de aúpa y te pregunta 'que qué hay de cena' y que si no te importa preparar a ti la mesa porque él está muy cansado.
Y ni siquiera te pregunta por el niño, tu trabajo, la suegra, la chica, el jefe, la enfermera, el médico, la farmacéutica y la super-organizada, y remata diciendo que 'vaya pinta de gremlin churruscada que
tienes con el maquillaje descolocado'; que 'a ver si te cuidas un poco, con la cantidad de tiempo libre que tienes'.
Y al encender la tele aparece otra super-organizada que te dice:
'Ausonia, hoy me gusta ser mujer'.

Los niños nos regalan sorpresas...

Toda una vida de docente, la mía. Recorrí muchas escuelas. De pueblo, de ciudad y también de zona rural. De cada día podría contar una historia distinta. Cada grupo de alumnos, diferente. Cada uno, es diferente.
Ya no puedo estar todo el día, ni siquiera aguantaría media jornada frente a alumnos. Mis cuerdas vocales se han vencido.
- Si no quieres perder el habla, cuida tu voz, y no vayas más al aula. Dijo mi médico
Entonces decidí solicitar Junta Médica para que evaluara mi situación. Y sí, realmente la patología existe, y es el fin de la docencia a la que dediqué casi toda mi vida desde muy joven. Un cambio de tareas fue lo que conseguí, para no tener que quedarme en casa. La escuela, el colegio, llama. Tal vez, porque la vocación docente existe.
Hoy fue un día particular, poco común.
Accedí a cuidar por un rato a los alumnos del 2º año de la escuela en la que trabajo de prestado, (para no tener que recorrer distancia sin necesidad de hacerlo. El mismo trabajo puedo realizarlo allá o aquí. Y la ventaja es que estoy a dos cuadras de mi casa).
Día miércoles. Turno de la mañana.
- Buenos días, saludé.
- ¡Buenos días!, respondieron casi todos a coro.
- Hola! Mae. Dijo Ismael
- No! Ella no es Mae, es directora de la otra escuela. Agregó Roberto.
- ¿Ah Sí? ¿Eres la directora de una escuela que no es de acá? Dijo Martha.
Yo los escuchaba. Estaba cuidándolos en el aula, mientras su maestra había salido a realizar unos trámites escolares. Los tres alumnos comentaban sobre mi persona.
- Así es, les dije. Ahora se sientan todos. Quiero decirles algo.
- Ustedes ¿qué hacen afuera, cerca de la puerta? Pregunté a unas niñas
- Estamos esperando a la Mae.
- Ya va venir, ¿por qué tienen que esperar afuera?
- - Porque queremos contarle quién se porta mal, respondieron. ¿Nos podemos quedar afuera?
- No. Ahora entren y después que hablamos, decido si las dejaré esperar allí.
- A ver…todos callados, les dije. La Maestra salió un momento pero les dejó tarea. ¿Sí? Bueno, quiero ver si la completaron.
- La copiamos, dijo uno de los niños.
- ¿Y por qué no responden a las preguntas que han copiado?
- La Mae no nos dijo cómo, agregó otro niño.
- Está bien, esperemos a la Maestra, dije. (Era un tema fácil, sobre Cristóbal Colón.)
- ¿Podemos salir las dos afuera? Preguntó la misma niña. No soporto estar encerrada.
- ¿Cómo te llamas? Pregunté.
- Lorena. Lorena Martínez.
- Yo también soy Martínez, dijo la otra.
- Yo no, dijo una tercera niña. Mi apellido es Nacimento.
Autoricé a que las tres se quedaran en la galería, junto a la puerta del aula, para que yo las viera.
Entré al salón.
- Mire Dire. Aquí abajo del escritorio…
Desde mi posición podía observar a niños debajo del escritorio. - ¿Qué hacen ahí? Pregunté.
- Se esconden porque no quieren hacer la tarea. Dijo uno de los que estaba parado.
Asomando su cabecita a un lado del escritorio, y con picardía, dijo Luis -Yo no tengo lápiz.
- Vení, vamos a buscar, le dije, te prestaré uno.
Fuimos hasta la dirección a buscarlo. – Te lo presto hasta la salida.
De vuelta en el aula. Observaba como los niños copiaban del pizarrón. A medida que terminaban se acercaban para mostrarme. Algunos me llamaban a que yo me acercara a ellos.
Luis, el alumno al que le presté el lápiz me dijo: -Hoy estás linda.
Yo sonreí como para que adivinara mi pensamiento: ¿sabes lo que estás diciendo? ¿Me has mirado bien?
- Otro niño, como si estuviera adivinando mi pensamiento me dijo: -En serio, estás linda hoy.
- Raquel, tal vez queriendo llamar la atención o quizás para cambiar de tema, dirigiéndose a mí, dijo
- Mirá mi pierna, tengo una herida en mi rodilla. Me caí cuando andaba en bicicleta.
Mientras charlábamos, un niño que se había acercado a la puerta para espiar si ya llegaba la Mae, dijo
- Mirá, allá está mi mamá.
- ¿Quién es tu mamá? Pregunté
- Es la enfermera. Hoy vienen a vacunar, es el refuerzo de la vacuna que nos pusieron cuando éramos chiquitos.
Todos se agolparon a la puerta, sin escuchar mis reclamos de que permanezca cada uno en su lugar.
En ese momento llegó la Mae. – Gracias por atender a mis alumnos, me dijo
- Ha sido un gusto estar con ellos, respondí.
Casi corriendo se acerca, Luis – ¿El lápiz me lo dejás hasta la salida?
- Sí, asentí con la cabeza.
Afuera, llovía torrencialmente. La temperatura había bajado. Yo, como todos, no habíamos llevado ni abrigo ni paraguas. Faltaba poco tiempo para que la maestra encargada del turno tocara el timbre de salida.
Yo me entretuve pensando en esos niños de entre 7 y 8 años de edad. Niñas y varones.

Carta a Joe

Querido Joe:

No puedo imaginar a nadie más encontrando esta carta. Y sé que estás enfadado porque no permití que me acompañaras hasta el final. Pero morir es algo que se hace en soledad, Joe. No puedes ir adonde yo voy. No todavía. Y no encontrarás mis restos cerca. Así que no busques. Huí volando. Piensa en mí, junto a tí (sudas en la cama...¿Lo sabías? Siempre te dije que me gustabas sudoroso, pero te mentí). Piensa en mí galopando. Eres un amante dulce, Joe. Un buen hombre.

Habrás pensado que las últimas palabras de alguien serían más profundas. De todos modos, siempre pensé, que tú eras el profundo.. Demasiado tiempo en Japón. Te convirtió en alguien más religioso que espiritual. Probablemente piensas que este es mi final. mientras yo pienso que sólo estoy pasando al otro lado. Cuando vuelva a verte, mi amor, me mirarásy otra vez sabrás que yo estaba en lo cierto y tú eras el equivocado. La muerte no habrá cambiado nada. Nunca lo hace. Te amo tanto, Joe. Te amo. Espero que me encuentres en el sol y el viento, en el pasto verde y el cielo azul, en los árboles, el chaparral y las estrellas. Quiero ser el aire que respiras y el latir de tu corazón. Me gustaría no tener que dejarte munca. Pero por ahora debo morir. No puedo escoger otra cosa. Debo morir ahora. Amame y perdóname por haber tenido que dejarme morir de este modo. Dile a Gala (o como quiera que se llame ahora) que la amo. Dile a Harlan que encuentre un trabajo. Dile a esa pequeña vaquera, Elena, que se llama así por mí, y que cada vez que un caballo me arroja al suelo, estoy mejor. Si el caballo vuelve alguna vez a tí, si ella lo quiere, puede ser suyo. Dile a la luna y las estrellas, que eres mío, Joe. Esta carta son mis cenizas. Rómpela y regálasela al viento.

Adiós, mi amor.

Tu Elena de las Estrellas.

Una carta que jamás enviaré.

Querido mío:
Hoy he pensado mucho en tí. Desperté antes de lo habitual. En un ángulo de mi habitación hay un cuadro colgado de la pared. Un cuadro donde se puede observar una playa, un puente, vegetación abundante y verde.
Apoyada sobre la baranda del puente se halla una pareja. Ella viste un vestido blanco, él camisa celeste y pantalones color azul.
Lo miro; los miro e imagino que eres tú, y que soy yo. Tus brazos enlazan mi cintura. Tu mirada insinuante, fija en mis ojos brillantes como si fueran caramelos de miel, me atraviesa y llega hasta mis pies. Una ráfaga esplendorosa me quema por dentro como deseando llegar contigo a esa playa para internarnos en las aguas del mar. Ese mar que por sus olas no parece calmo y hasta sería capaz de quitarnos la ropa y llevársela con su corriente. Entonces te imagino abrazándome como tratando de cuidarme de la ferocidad de las olas.
Calma el viento. Las aguas acarician nuestro cuerpos tendidos al sol en una playa llena de palmeras. El amor nos invita al amor. Suavemente pasas tus manos por mi espalda como si quisieras quitarme la arena. Me acercas hacia tí estremeciéndome por tanta cercanía. Siento que tu piel me quema. O serán los rayos del sol... Mi frente transpira
Me ruborizo bajo tu mirada. Tú cubres mi cuerpo con granitos de arena, que me hacen cosquillas. Yo copio y hago lo mismo.
Va cayendo la noche. El sol se esconde para dar lugar a la luz de la luna. Un bote se acerca ¡qué inoportuno!. Tenemos que volver. Tenemos que irnos a la otra costa. Nos esperan con la cena lista.
Nos despedimos con una mirada que no dice nada, pero lo dice todo. Mañana ¿Nos volveremos a encontrar?...
Un beso, te lo envío. Ese beso que me gustaría habértelo dado para que con él adivines que todo ésto no es solo un sueño.

Isla emocionante ideal para una excursión ¿virtual? o real

Me gustaría ir contigo en excursión a la Isla de la Digue. Sería una espléndida y emocionante excursión en medio de una vegetación salvaje y protegida.
Andaríamos en carro porque ahí no hay coches.
Disfrutaríamos bañándonos en las playas que son aisladas, por lo cual tendríamos mucha privacidad.
Nos alojaríamos en una de las casas que son de estilo colonial
Nos encontraríamos con fabulosas tortugas gigantes
Nos tomaríamos fotos en los aromáticos cultivos de vainillas.
Podríamos decirle al mundo: Nos amamos

¿Acaso se terminó el amor?......

Hoy he recibido una carta que dice así:
Querida amiga.....:
Tengo un rollo en mi cabeza que no se ara donde girar.
Es que tengo tan solo 29 años, y como sabes me casé muy joven. Nuestro hijo ya tiene 5 años. El tema es que me doy cuenta que ya no me llama la atención nada de la relación que me une a mi marido. ¿No lo amo? Pues lo dudo y mi duda aumenta cada vez más. En mi trabajo lo he hablado con mi compañero de oficina y el hecho es que él tampoco ve en su mujer la misma de antes. Es como si se nos hubiera acabado la adrenalina entre ambos. ¿Pues qué hacer?
Lo cierto es que ahora mi compañero de trabajo me ha invitado a salir y dice que le gusto. Quiere irse a vivir a otro lugar y me quiere llevar a mi y a mi hijo.
Dime, amiga, ¿qué hago? cual es el camino que debo tomar?.
y se despide.

En fin, es un tema muy difícil el de la pareja cuando después de casados se acaba el fuego, la pasión, en enamoramiento. ¿Por qué será? eso me lo pregunto. Yo creo, y lo digo por experiencia propia, es que ha faltado madurez en la pareja. No puede ser que si hubo realmente amor, al casarse, éste se acabe así porque sí.

¿Y tú, qué opinas?......Espero tu aporte o comentario

Recuerdos que marcan huellas

Algunos acontecimientos de nuestra existencia en esta vida, dejan sus huellas. Muy profundas algunas, otras no tanto. Pasa el tiempo y esas huellas profundas no quieren desaparecer solas. Entonces, la mente comienza una batalla. Lucha de diferentes maneras contra aquellas que no le son muy gratas o para nada le son gratas. Acomoda los recuerdos en un sitio, o en otro, los pone contra el corazón, y a algunos los clasifica como desagradables y dañosos. A otros en cambio, los deja en un lugar privilegiado, del lado más hermoso y dulce de nuestro corazón.
Por dar tan solo algunos ejemplos mencionaré algunos de los malos e ingratos: Te han invitado a tomar un café y faltaron a la cita; te han prometido llamarte por teléfono y no llegó nunca esa llamada; la persona que mas quieres no te ha saludado el día de tu cumpleaños; después que has hecho el amor con tu amor se te ha quedado dormido por una hora emitiendo ronquidos estruendosos; jamás te ha regalado ni siquiera un caramelo, etc. (Podría mencionar muchos más)
Y los más hermosos: Recibes una carta el día que menos lo esperas, con matices de humor, y hasta de amor; con una llamada te despiertan con halagos en la mañana; un mensaje inesperado te llega a tu teléfono móvil; un "te amo" dicho de corazón; un abrazo fenomenal; el beso que te llega a través de la web... En fin, muchas cosas que nos ocurren dejan sus huellas. Invito a los que visitan esta web que hagan su aporte, ya que para algunos, las huellas que tengo yo tal vez no significan nada. En cambio, tendrán otras huellas más profundas todavía, las que me gustaría conocer.
¿Y... cómo reacciona la mente dando batalla? En mi caso, cierra las puertas del corazón y no permite más la entrada a quien ha hecho la huella que ha dañado. No es fácil conseguir cerrar la puerta, ya que el viento desfavorable sopla y sopla empujando cada vez más como queriendo derrumbarla. Pero otros vientos desde tu interior, con toda calma y ayudado por un soplo tal vez llegado desde el otro extremo del horizonte, se une a tus vientos en calma y al fin, consigue cerrarla.

El sin sentido de encontrar

Es el suelo que ahora piso. Ya poco me puedo ocultar, ya no hay historias que crear. Ya no es fácil esconderme en las superficialidades en las que antes me escondía, son demasiado evidentes.
Y este es el suelo que piso. Sí, he encontrado mucho más en los últimos tiempos, y todo es sinsentido. Y es este suelo del que ahora casi siento que no me puedo desarraigar. Como si las raíces que durante mi vida eché ahora, se aferran a una tierra que no puede dar más frutos. Se que no he encontrado aún la forma de arrancarlas... creo que a veces tendría que ser de una forma violenta y decidida.
Es que a pesar de todo, vivo cómodo. Y es esta comodidad que quiero maldecir, que quiero culpar. Es esta comodidad que me tiene aquí, a la que me sigo aferrando. La imposibilidad de negar a recibir el calor de cada ocasión, a saber que sin importar qué, hay alguien que me sostiene, que me soporta, que me perdona, que olvida, que no pregunta, que no juzga, que no recrimina, que incondicionalmente hay está.
A veces no sé que es lo que me cuesta más: si no ser aún quien pensé sería, o no poder empezar a ser quien pensé sería. Sí, cada día es el mejor momento de empezar. Pero cada día no me parece mejor. Debe ser esto miedo.
Ya ni sé bien que debe ser primordial, si el sentir o el hacer. En qué debo ocupar el tiempo y la energía. Y en esto me entretengo... Y así es hoy el sin sentido de encontrar.

Amor sin fronteras

Amor sin fronteras

Hoy leí este artículo, y fue tan grande mi alegría y mi emoción, que decidí mostrársela a todo el que visita esta web

"Amor sin fronteras"


"Esta escena apenas representa un sector teñido de celeste y blanco. Pero la imagen se repitió por todo el estadio Camp Nou, que registró una multitudinaria presencia de simpatizantes argentinos que desde distintas ciudades de Europa se trasladaron hasta Barcelona para seguir al equipo de Pekerman. No faltaron banderas ni camisetas, por ejemplo de River, Boca, Estudiantes, Banfield, Newell´s y Rosario Central, que hasta tiene una peña en la ciudad condal denominada Club Central de Catalunya. "

Obra de bien.

Los trabajos que realizaba Narciso eran variados. No conseguía uno estable que esté de acuerdo a sus condiciones laborales y al deseo de percibir un haber mensual que cubra sus gastos y los de su familia.
Un día lo llamaron de una consultora. Trabajó allí más de dos meses sin cobrar nada, lo mantuvieron más que engañado. Fue cuando cayó en un estado depresivo, el peor de su vida. Yo lo llamé varias veces por teléfono, trataba de ayudarlo. En una ocación me dijo que no había comido nada en todo el día anterior ni ese día, no tenía ni ganas ni fuerzas de continuar viviendo. Me desarmó. Lo invité a salir a caminar. No quiso. Insistí varias veces. Hasta que logré que me diga que sí. Caminamos, charlamos, y fuimos a un supermercado donde yo tenía que hacer la compra de algunas chucherías y artículos de tocador. Lo invité a que se eligiera algo para preparar la comida de la noche y de otros días. Eligió lo más económico: fideos, puré de tomate, aceite, arvejas en lata, arroz, leche, azúcar, té, mate cocido y galletas de agua saladas. Yo le agregué a su carro, una caja de ravioles, queso de rallar, manteca y un frasco de mermelada ¿Mayonesa? le pregunté. Me dijo NO eso es un lujo, no me animaría a llevarlo, ya es bastante.
Me sentí tan bien al verlo contento con esas cosas. Me sentí realizada. Era una obra de bien.

El refugio, eres tú

Recorriendo este mundo cibernáutico, encontré un escrito que quiero compartirlo con quien desee leerlo. Dice así:

QUIERO llenar las montañas de tus más profundos deseos,
que tu cuerpo vibre junto al mío,
que seamos dos en uno solo;
porque has logrado que mis sueños tomen vida
y has pintado en mis pensamientos
los paisajes más hermosos;
porque has entrado en mi ser
y me has permitido que se junten nuestros corazones
con el sello de la pasión y la entrega,
la pureza y la sinceridad de un amor;
y nos hemos encontrado en una fuente de vida
donde se van instalando los recuerdos más dulces y gratos
del pasar de cada día en que estamos juntos.
Eres el refugio de mi más profundo amor.

DE:
http://paula-del-rocio.blogia.com/


Mercurio

Hoy mientras leía un libro me acordé de tí. Es que todos los días te recuerdo, a cualquier hora te me apareces. Tu visita aunque sea invisible se me da. Y es ahí que me dan ganas de verte.
Bien. Te decía que hoy me acordé de tí. Lo que leí fue ésto: "También sobrevivir es una forma de castigo. Cuando uno ve lo que conserva, puede medir mejor lo que ha perdido. El mercurio es un emblema privilegiado de la memoria. Como el mercurio, la memoria es plateada y huidiza, gotea, se encharca, pero no empapa las superficies sobre las que discurre. No es realmente húmeda, generosamente húmeda, sólo líquida y brillante. Resbala sin calar.
Cierta vez tuve en mi poder unas gotas de mercurio, y me puse a jugar con ellas en el suelo. Fue ayer mismo, que se me rompió un termómetro. Pero yo aún era una niña. A veces, el mercurio formaba una bolita compacta y gelatinosa. Otras, se disgregaba en lágrimas resplandecientes,imposibles de atrapar. De pronto una de las lágrimas se deslizó por una rendija del entarimado, y se quedó allí inalcanzable y fija, como un ojo metálico, blando, como si decidiese lanzarme su mirada imborrable desde una de esas cuevecitas llenas de pelusas que acechan bajo la alfombra. No pude rescatarla, de modo que seguirá allí todavía, temblando en la tiniebla. El mercurio, no se reabsorve. La memoria tampoco. Por nuestras fisuras se van filtrando gotas viscosas y ágiles de recuerdos, que saben persistir fuera de nuestro alcance, inmunes al olvido. Nos siguen mirando desde sus evidentes escondrijos. Y aunque no forman parte de nuestro tejido, saben conservar su extrañeza, su yuxtaposición. Nos acechan, nos acechan..."

Ahora bien, si me preguntas, ¿por qué este párrafo o esta página me hizo acordar de tí? Pues, te diré la verdad: no lo sé. Saca tú las conclusiones y me lo dices...
Un beso

Y fue pasando el tiempo...

Narciso se mudó a trabajar a otra parte. Pero ese cambio no le impedía continuar con su propósito. Las llamadas de teléfono continuaban, al igual que los mensajes. Mis sentimientos hacia él fueron cambiando, no se si para bien o para mal. Había un apego muy particular, tal vez, no hacia su cuerpo sino hacia sus actitudes que lo hacían bueno de corazón. Se me había transformado en una necesidad diaria. Esa comunicación era como el pan y el agua de cada día.

Acechanzas

Y así como me lo imaginaba Narciso ya se había retirado, no estaba.
Muchos fueron los encuentros-desencuentros, muchas llamadas de teléfono, y más mensajes de
texto a mi teléfono móvil.
Yo vivía una encrucijada.

Hoy me quedé mirando al cielo...

Hay frases y comentarios que al leerlos nos acercan recuerdos y nos traen nostalgias.
Mirar el cielo para encontrar un motivo y un sentido al por qué estoy aquí y debo seguir viviendo.
Es verdad, a veces recurrimos a técnicas, otras veces nos valemos de diferentes estrategias para sortear obstáculos que nos depara la vida. Y una de esas estrategias es sentarse en la vereda, en una reposera, o en el campo a la luz de la luna para observar el cielo, las estrellas o los satélites. Vaya a saber uno qué hay allá a lo lejos, tan lejos que se nos hace inalcanzable. Mientras tanto piensas en alguien, o en algo. Y deambulas por tantos rincones de la vida..., o simplemente dedicas ese momento para admirar a la madre naturaleza.
Es algo de lo que todavía podemos disfrutar gratuitamente, sin que se nos exija paga alguna. El que no lo aprovecha, el que no hace un alto en su caminar diario para utilizar esta estrategia, no sabe que está desperdiciando el poder de la observación que todo ser humano posee y se está perdiendo el acto de gozar, que es tan hermoso y sencillo. Para esto no es necesario ser un graduado.

La astucia de NARCISO.

Era un día lunes. Seis y media de la mañana. Yo dormía plácidamente cuando sonó el teléfono. Una voz muy particular que venía por el hilo me dijo: - ¿Se ha dormido, señora? ¿Es hora de levantarse!. Se hizo silencio... Yo no entendía nada, ¿cómo habría de entenderlo si estaba redormida? Era la voz de Narciso que me había despertado.
Me levanté, tomé una ducha caliente, me vestí con ropa ligera, porque hacía calor. Salí al pasillo a buscar agua caliente para preparar un buen mate de esos que sabía tomar mi padre a la madrugada.
Narciso estaba allí, en el comedor diario del hotel tomando su desayuno, que consistía en café con leche, más café que leche, y torta de chocolate.
-Buenos días. Dijo con una sonrisa que dejaba ver sus perfectos dientes blancos. -Buen día, respondí, con mirada muy seria como queriendo que adivinara mi enojo por haberme despertado tan temprano.
En realidad, casi todos los días yo me levantaba a esa hora, porque salía temprano para ir al hospital. Y él lo sabía.
Narciso era muy astuto. Yo presentía que todo lo hacía intencionadamente.
Ese día no volví para la hora del almuerzo. Compré frutas en reemplazo de la comida diaria, y me quedé hasta las cinco de la tarde. Pasada la hora de la merienda, retomé el camino de regreso como para no encontrármelo.
(continuará)

Con el error se aprende

Muchos pueden ser los errores que podemos cometer durante el tiempo que dure nuestra vida.
Pero debemos rescatar el pensamiento que dice: de los errores también se puede aprender. Y creo que eso es importante, si no los volvemos a cometer-
Rosa y Marcos siguen separados. Es difícil que él logre convencerla. Pero como nada se sabe de antemano, sobre todo en las cosas del destino, cómo terminará esta historia se desconoce.
Rosa ya no lo ama, no tendría sentido que volviera con Marcos.
Marcos la persigue por la buena posición económica de Rosa. Ahí está la conveniencia. Creo que esta historia ya está concluida, a menos que Rosa no tenga en cuenta su autoestima.
Un saludo a todos los visitantes de esta web.

Narciso

Iba caminando por la vereda de la vida, cuando de pronto encontré a Narciso.
Su sonrisa me mantuvo hipnotizada durante el trayecto que duró mi recorrido hacia el hospital.

Narciso cargaba unos tres pullóveres en su brazo izquierdo. Los recogí de la casa de una pasajera. (Fue su excusa como respuesta ante la interrogatoria de mi mirada).

Fueron ocho cuadras, aunque para mí fueron como veinte... No acababa nunca el recorrido. Yo estaba muy nerviosa.

Al fin llegamos a destino, un inmenso hospital categorizado como el de más alto nivel dentro de la capital de este país. Un beso en la mejilla fue la despedida. De ese primer beso me quedó grabado profundamente el
calor penetrante de sus carnosos labios.

Antes de alejarse su mano se posó sobre mi hombro derecho. _ ¡Suerte! (Fue su última palabra de un día viernes a las cinco de la tarde).

Narciso tenía una idea fija, no se si era la de conquistarme o simplemente la de atraer mi atención. Pasaron unos días de aquel que me acompañó.

Yo dormía mi siesta diaria desde las 3,30 pm hasta las 4,30. Ese descanso era imprescindible para mí. A las 4 y algo de la tarde, sonó el teléfono de mi habitación. Era él.

-¿Hoy no va ir al hospital?... Apúrese, yo la esperaré para acopañarla ya que iré en la misma dirección. Estoy en Avenida XX y a tantas cuadras de donde está Ud.

Dí un salto, abrí la ducha, y en menos que canta un gallo estuve lista para salir. Mi corazón latía más fuerte que de costumbre. La mirada en alto, los pasos más largos que los habituales, apresurada atravesé la puerta de salida a la calle. A pocas cuadras de allí, Narciso me esperaba. Su sonrisa, sus dientes blancos,
su piel dorada, todo me hacía estremecer. Caminamos a la par, casi rozándonos. Su brazo derecho con mi izquierdo.

En la esquina de dos avenidas avistamos un lujoso bar y cafetería.

-Todavía es temprano para las visitas en el hospital, la invito a tomar un café.

Sin pensarlo, acepté su invitación. La conversación se tornó más amena de lo que yo esperaba. Cada una de
sus miradas me atravesaba como queriendo desnudar mis pensamientos. Sentía que mi rostro se ruborizaba, mis manos inseguras sostenían con impaciencia la tacita de café. Quería escapar, pero no podía hacerlo, era una falta de respeto. Quería desaparecer, pero ¿cómo? Sí, deseaba no estar allí, pero al fin y al cabo me gustaba estar allí...

-Vamos -le dije-. Se me hace tarde.

Tomó mi abrigo, me lo apoyó sobre la espalda, se vistió la campera y caminamos hasta el hospital, donde nos despedimos con un beso en la mejilla.

(Continuará)

Un error en el camino

Por esas cosas de la vida, Rosa Del Alba conoció al que creía sería su príncipe azul.

Se hablaban por teléfono varias veces al día, salían juntos de paseo, programaban y hacían compras en supermercados, etc.

Un día Marcos le propuso hacer el amor, a lo que sin pensar mucho, Rosa dijo sí.

Fueron pasando los días y todos esos encuentros se sucedían a menudo, se multiplicaban.

Rosa creía estar enamorada. Hasta tal punto, que vendió su casa para invertir el dinero en una empresa que pondrían juntos.

La empresa se instaló, pero los ingresos no fueron suficientes como para seguir manteniéndola.

Un día en que Rosa viajó al lugar de donde era oriunda. Fue que en esos días Marcos la llamó para informarle que le habían robado, que se habían llevado casi todo lo que había dentro.

Nunca supo si era verdad o había sido un autorrobo.

Mentiras tras mentiras que Rosa las descubrió pasado el tiempo.

Ella se trasladó a un lugar bastante lejano como para vivir tranquila. Pero él la siguió. No viven juntos, su domicilio dista unos cuantos kilómetros de donde vive él.

El caso es que ahora, Rosa decidió alejarse definitivamente de Marcos. Pero él la sigue llamando, la quiere seguir seduciendo.

¿Podrá resistirse Rosa a la constante invitación de Marcos? ¿Qué harías tú?

Viento y Agua

El Feng Shui nació del Taoísmo y está íntimamente vinculado a esta práctica, su nombre significa literalmente Viento y Agua, elementos fundamentales de la energía vital.