Felicidad

Se perfectamente que la felicidad absoluta no existe. Pero no quiero desistir a vivir momentos de felicidad, esos momentos en que me hicieron tanto sonreir, desear y vivir sensaciones inexplicables.
A veces es probar un buen vino, cenar con buena compañía, ir a pasear con tu mejor amiga, trabajar, disfrutar de esos hijos, escuchar una bonita canción por muy triste que sea para acabar llorando si es necesario, justo donde estamos más apartados de todos, en ese rinconcito, en esa playa… en donde tener esa sensación de sentirnos protegidos nos haga sentir bien…
Empiezo a disfrutar de esos momentos a saborear los placeres que me ofrece la vida y a tener los brazos abiertos a esta oportunidad.
Empiezo aprender que cuando caíga de nuevo, me tendré que levantar y seguir caminando, solo soy yo y dependo de mi fuerza interior.
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Maricel -