20/09/2009
¿A quien prefieres?...
Dices que me quieres, que no quieres perderme. Pero tampoco la dejas, sigues a su lado. Que soy tu pimpollo, me deseas todo el tiempo, quieres estar conmigo, te gusta mi forma de ser, mis besos, mi pasión. Que con ella solo tienes un techo en común y un lugar para dormir cada uno mirando hacia el lado opuesto. Que hace mucho no la tocas ni la besas. Que ella está enferma y es por eso que no la dejas. Todo esto es verdad. Lo se. Pero tambien se que tienes todo a tu alcance y todo lo que esta a tu alcance no te hace feliz. Entonces pregunto si vale la pena seguir viviendo de esa manera, por aparentar, por quedar bien delante de los viejos, delante de los hijos ya crecidos. Porque cuando no estoy, desfalleces. Y cuando estoy tienes poco tiempo o ni siquiera lo tienes. Nos hablamos todos los dias. Nos vemos solo cuando queda tiempo. ¿A muchos les pasará esto o es solamente a mi que la vida me depara migajas? Yo lo amo y lo acepto tal cual es con sus limitaciones y tiempo reducido. ¿Hasta cuando podré hacerlo? ¿Hasta cuando la chispa permanecerá encendida?Domingo, 20 de Septiembre de 2009 20:14 Autor: Anacleta. No hay comentarios. Comentar.
18/07/2009
La bolsa de la felicidad.
Después de haber recorrido muchos caminos en la vida, algunos con un final feliz, otros con reveses. Algunos que llegaron a su fin y otros que ni siquiera he conseguido recorrerlos hasta la mitad y decidí regresar porque no me llevaba a ninguna parte. Tú, o yo o cualquier otro, todos o algunos, hemos pasado por ésto. Y si, hoy te das cuenta que tienes ganas de aislarte, de irte a vivir solo o sola a otra parte donde nadie te exija nada en absoluto, donde nadie te critique por qué dejas los zapatos cerca de la puerta de entrada, o por qué no comes justo a la hora del mediodía... Y tienes ganas de cargar una gran bolsa o mochila, con cosas que te trajeron algo de felicidad en esta vida o que te pueden hacer feliz actualmente, y quieres irte a vivir a una plaza, a un hall de entrada de una casa grande que da a una vereda de baldosas frías, y te pondrías cartones que te sirvan de paredes para que el viento frío del invierno no te congele los huesos o la claridad del sol de la mañana de verano no te encandile cuando todavía no tienes ganas de levantarte....
En fin, esta vida por la que has dado todo, a tus hijos y a tus seres queridos. Has dado amor, atención, bienestar, educación. Por los que has velado más de una vez, en noches largas sin conciliar el sueño, esperando a que despierte para darle el biberón, o para cambiarle los pañales mojados.
Y así casi sin dormir, te levantabas y te ibas a trabajar, porque la empresa no te perdona un día de falta o te restringe el sueldo.
En fin, volviendo a lo de la bolsa, me gustaría saber qué cosas cargarías tú, en esa gran bolsa para cargarla por la vida, hasta el fin de tus días. En la mía yo pondría: tus dos camisas que hoy son mías, porque me las regalaste para dormir, esas camisas que me permiten estar junto a tí en las largas noches de soledad y sábanas frías, esas camisas que has usado tantas y cuantas veces para ir a tu trabajo, y que yo te las pedí cuando me preguntaste qué quería que me regalaras. Y también pondría en mi bolsa el tallito de plástico que servía de eje central a la frutilla de gelatina y azúcar, que lo llaman bombón de fruta, y que aunque no lo sabes, lo guardé y lo conservo en mi cartera luego de haberlo recibido de tus manos en mi boca. Y también llevaría una de esas toallas pequeñas que te secaban el cuello, la espalda, la frente, enjugando tu sudor cuando regresabas de tu trabajo y que después yo la ocupaba como bufanda en las noches de frío, excusa para sentirte más cerca. Y tus fotos, tu casi medio centenar de fotografías que cuando te las tomaba me preguntabas si las estaba coleccionando. Y la almohada donde alguna vez hemos puesto ahí nuestras cabezas para descansar después del goce de un acto de amor, y con la sonrisa en los labios, recordabamos los hermosos momentos compartidos desde el día que nos conocimos.
Y no se me ocurre nada más, nada que sea importante para mí, al menos en este momento. Quizás, agregaría algún libro, o más de uno, para leer en los momentos para no aburrirme: "Nada es casual" y "Sin ánimo de ofender". O quizás: "Aprender a vivir, aprender a morir" y "El coraje de ser positivo"
A pesar de todo, a pesar de alguna lágrima derramada en madrugadas como la de hoy, doy gracias a la vida por haberte conocido.
En fin, esta vida por la que has dado todo, a tus hijos y a tus seres queridos. Has dado amor, atención, bienestar, educación. Por los que has velado más de una vez, en noches largas sin conciliar el sueño, esperando a que despierte para darle el biberón, o para cambiarle los pañales mojados.
Y así casi sin dormir, te levantabas y te ibas a trabajar, porque la empresa no te perdona un día de falta o te restringe el sueldo.
En fin, volviendo a lo de la bolsa, me gustaría saber qué cosas cargarías tú, en esa gran bolsa para cargarla por la vida, hasta el fin de tus días. En la mía yo pondría: tus dos camisas que hoy son mías, porque me las regalaste para dormir, esas camisas que me permiten estar junto a tí en las largas noches de soledad y sábanas frías, esas camisas que has usado tantas y cuantas veces para ir a tu trabajo, y que yo te las pedí cuando me preguntaste qué quería que me regalaras. Y también pondría en mi bolsa el tallito de plástico que servía de eje central a la frutilla de gelatina y azúcar, que lo llaman bombón de fruta, y que aunque no lo sabes, lo guardé y lo conservo en mi cartera luego de haberlo recibido de tus manos en mi boca. Y también llevaría una de esas toallas pequeñas que te secaban el cuello, la espalda, la frente, enjugando tu sudor cuando regresabas de tu trabajo y que después yo la ocupaba como bufanda en las noches de frío, excusa para sentirte más cerca. Y tus fotos, tu casi medio centenar de fotografías que cuando te las tomaba me preguntabas si las estaba coleccionando. Y la almohada donde alguna vez hemos puesto ahí nuestras cabezas para descansar después del goce de un acto de amor, y con la sonrisa en los labios, recordabamos los hermosos momentos compartidos desde el día que nos conocimos.
Y no se me ocurre nada más, nada que sea importante para mí, al menos en este momento. Quizás, agregaría algún libro, o más de uno, para leer en los momentos para no aburrirme: "Nada es casual" y "Sin ánimo de ofender". O quizás: "Aprender a vivir, aprender a morir" y "El coraje de ser positivo"
A pesar de todo, a pesar de alguna lágrima derramada en madrugadas como la de hoy, doy gracias a la vida por haberte conocido.
Sábado, 18 de Julio de 2009 15:20 Autor: Paula. No hay comentarios. Comentar.
14/06/2009
Y no volverás nunca más
Domingo, 14 de Junio de 2009 05:23 Autor: . No hay comentarios. Comentar.
Y me han dicho que fueron otras épocas...Sí, otras, llenas de ilusión y fantasía, de pensar que duraría para siempre. Pero nada es para siempre. El tiempo pasa y los años nos hacen cambiar de parecer y de forma de pensar, nos cambian la fisonomía; el cuerpo envejece. Y los regalos no llegan el día de nuestro cumpleaños. Esos regalos que el ser más querido nos hacía llegar desde las manos de sus hijos, hasta del más pequeño que lo traía en brazos para disimular que era él, solo él, el que tenía el dinero para comprar cada uno de los presentes que entregaba a cada uno de nuestros hijos, para que se acostumbren a regalar presentes a su madre.
Y ya no está aquí, nuestro ser mas querido se ha ido para siempre. Y no volverá nunca más.
Y ese recuerdo no deja que disfrutemos del presente. Todo ya es diferente, nadie es como él ha sido.
Y casi no puedo escribir, no pùedo hilar las palabras para describir lo que siento. Tal vez mañana podré, pero hoy no, no puedo.
Ni siquiera me esfuerzo. Y pienso si algún día, antes de que se me acabe la salud, tendré la oportunidad de volver a ser dichosa como fui hace años. Si tendré alguien a mi lado para compartir un día de domingo, o todo un fin de semana. Para compartir una salida, un café, un asiento en una plaza o una cama.
No lo se, nada se sabe de antemano. ¿Dios lo sabrá? Seguramente sí, lo sabe. Es el destino que nos ha dado y que solamente El lo conoce.
Y ya no está aquí, nuestro ser mas querido se ha ido para siempre. Y no volverá nunca más.
Y ese recuerdo no deja que disfrutemos del presente. Todo ya es diferente, nadie es como él ha sido.
Y casi no puedo escribir, no pùedo hilar las palabras para describir lo que siento. Tal vez mañana podré, pero hoy no, no puedo.
Ni siquiera me esfuerzo. Y pienso si algún día, antes de que se me acabe la salud, tendré la oportunidad de volver a ser dichosa como fui hace años. Si tendré alguien a mi lado para compartir un día de domingo, o todo un fin de semana. Para compartir una salida, un café, un asiento en una plaza o una cama.
No lo se, nada se sabe de antemano. ¿Dios lo sabrá? Seguramente sí, lo sabe. Es el destino que nos ha dado y que solamente El lo conoce.
Domingo, 14 de Junio de 2009 05:22 Autor: Paula. No hay comentarios. Comentar.
07/05/2009
Insólito y genial.
El 29 de abril fue el día del animal. Seguramente por algo, que desconozco, acepto mi ignorancia, algún animal habrá hecho algo como para que se instituyera su día, ese día. ¿Alguien lo sabe? Pues pido que lo comparta. Mientras tanto yo me tomaré el atrevimiento de relatar un caso, que no se si vale de anécdota o no, no soy muy literata que digamos para conceptuarlo o encuadrarlo dentro de una clasificación de Literatura. Tengo dos tremendas perras de raza rottweiler. Son muy copmpañeras y fieles a su amo. Les gusta pasear en camioneta y también ir al campo a juntar vacas para ponerla dentro del corral. El caso es que estuve conversando (o platicando) con mi cuñado en el hall de casa. Antes de hacer eso puse carne dentro de la olla para preparar un asado (a la olla). El fuego estaba a mínimo así que no debía preocuparme demasiado, porque tardaría en estar lista. La charla duró mas de lo previsto, ya que había que resolver un negocio. Pasaron los minutos, la humedad de la carne se evaporó y comenzó a salir un poquito de olor a quemado. Una de las perras comenzó a arañar la puerta desde el interior avisándome que algo no andaba bien. Si no hubiese sido por ella, no hubiese comido ese día. Con sus arañones me llamaba para que fuera a apagar la cocina, la comida estaba lista.
Jueves, 07 de Mayo de 2009 02:14 Autor: Paulina. No hay comentarios. Comentar.
28/04/2009
de cualquier forma
me gusta escribir de cualquier manera con minusculas o mayusculas con acentos y sin ellos con errores o sin ellos porque se que igual se me entiende y se ke ai otros ke son mas brutellis que cho y es una forma de desafio y de espresar mi reveldia a la comunidá linguistica ke cree saverlo todito y a veses en el mejor de los caso ni sikiera save hacer el amor como lo hago yo ¿me entienden? y beso como un dulce delfin y tengo pelitos como la foca y si los paso por tu cuerpito te haré cosquillas y te ecitaras conmigo y mi piel es suave como la de una ballena blanca Y aora ke me di el gusto de escribir como quise te digo chau y asta otro momento o hasta el dia que vuelvo a entrar en este sitio que está re copado. CHAU
Martes, 28 de Abril de 2009 01:03 Autor: marina del carmen. No hay comentarios. Comentar.
23/04/2009
Verdad o mentira.
Por momentos se me nublaba la vista, tenía mareos, sentía escalofríos. Me senté frente a mi ordenador, lo dí vueltas al messenger, ví la señal de muchos de mis contactos indicándome luz verde. Pero no tenía ganas de hablar con nadie más que contigo. No hablaría de amor ni mucho menos de sexo. Me enerva hablar con los que piensan que solo el sexo es importante en la vida. Y que si entras a navegar por internet, solo eso buscas. Y la equivocación de esa gente es muy grande. Recuerdo una vez que me dio náuseas cuando hablaba muy en serio sobre la sexualidad, y el señorito con el que estaba en línea comenzó a decir pavadas al respecto. Hay gente, como ese mismo señorito, que no sabe distinguir la verdad de la mentira, lo real y respetuoso de lo fantasioso. Creo que ni siquiera sabe distinguir entre la vida y la muerte de una amistad. No mide sus dichos. Cree tener la verdad en la boca, solamente en la suya.
Y volviendo a mi primer objetivo, continúo...
Decía que quería hablar contigo. Me hace mucho bien hablar contigo ¿sabes?. Y no importa el lugar donde estés, ni la hora que estés. Lo importante es saber que estás. A pesar de cualquier circunstancia eres mi amigo del alma, yo así te considero. Y sí, podría decir más cosas de tí y por tí, pero ese no es el tema ahora. El tema es que de momento se me ocurre que quiero encontrarte, que necesito hablarte. Y que todavía te quiero. Y lo puedes tomar como quieras, como amigo, como hermano, ¿hermano?... como un amor imposible o platónico.
Un saludo a todos los visitantes que pasan por aquí y el mensaje: Decir la verdad siempre, aunque duela. Las heridas de la verdad se curan más rápido que las de la mentira. Incluso las de la mentira quedan abiertas y a veces no se cierran nunca. Y como tú, siempre me has dicho la verdad, tal vez ese fue el motivo por el que ayer necesitaba hablar solamente contigo.
Y volviendo a mi primer objetivo, continúo...
Decía que quería hablar contigo. Me hace mucho bien hablar contigo ¿sabes?. Y no importa el lugar donde estés, ni la hora que estés. Lo importante es saber que estás. A pesar de cualquier circunstancia eres mi amigo del alma, yo así te considero. Y sí, podría decir más cosas de tí y por tí, pero ese no es el tema ahora. El tema es que de momento se me ocurre que quiero encontrarte, que necesito hablarte. Y que todavía te quiero. Y lo puedes tomar como quieras, como amigo, como hermano, ¿hermano?... como un amor imposible o platónico.
Un saludo a todos los visitantes que pasan por aquí y el mensaje: Decir la verdad siempre, aunque duela. Las heridas de la verdad se curan más rápido que las de la mentira. Incluso las de la mentira quedan abiertas y a veces no se cierran nunca. Y como tú, siempre me has dicho la verdad, tal vez ese fue el motivo por el que ayer necesitaba hablar solamente contigo.
Jueves, 23 de Abril de 2009 16:16 Autor: María Eulalia. No hay comentarios. Comentar.
23/03/2009
Mentiras
Dicen que las mentiras tienen pata corta. Y comparto con lo que dice el webmaster en la página principal de este sitio.
Se puede decir que hay muchas clases de mentiras. Están las mentiras piadosas, otras que te hacen reír, las que te hacen odiar, las que hacen doler el alma y hasta llorar. Y estas últimas son verdaderas mentiras porque son a voluntad. A veces no se miente pero se oculta. Y no se si eso es mentira o no. A mi modo de ver es tener reserva, no es mentir. Los temas que se ocultan o las cosas que se ocultan tambien dan para mucho hablar.
"Me mentía que me quería y sin embargo tenía a otra". Este enunciado puede verse como que no todo era mentira. Alomejor la quería, y en eso no mentía. Pero no le decía que tenía otra para no herirla. El caso es que hoy día, existen miles de mentiras. Es la desviación de la conducta humana hacia lo que mas conviene.
Se puede decir que hay muchas clases de mentiras. Están las mentiras piadosas, otras que te hacen reír, las que te hacen odiar, las que hacen doler el alma y hasta llorar. Y estas últimas son verdaderas mentiras porque son a voluntad. A veces no se miente pero se oculta. Y no se si eso es mentira o no. A mi modo de ver es tener reserva, no es mentir. Los temas que se ocultan o las cosas que se ocultan tambien dan para mucho hablar.
"Me mentía que me quería y sin embargo tenía a otra". Este enunciado puede verse como que no todo era mentira. Alomejor la quería, y en eso no mentía. Pero no le decía que tenía otra para no herirla. El caso es que hoy día, existen miles de mentiras. Es la desviación de la conducta humana hacia lo que mas conviene.
Lunes, 23 de Marzo de 2009 19:25 Autor: Fidela Suarez. No hay comentarios. Comentar.
15/03/2009
El taxi que nunca llegó
Domingo, 15 de Marzo de 2009 19:30 Autor: Paula. No hay comentarios. Comentar.
Había una vez una señora, con unos años menos de los que hoy tiene, llegó a la terminal de ómnibus. Bajó de un micro de larga distancia Tomó su teléfono y marcó un número. Al otro lado, se escuchó el Hola del dueño del taxi al que había llamado. Pero de inmediato se cortó la comunicación. Y a pesar de su infructuosa insistencia, el sonido del contestador no hacía otra cosa que comunicar que la persona con la que intentaba hablar, había apagado su celular. La señora enmudeció, brotándole lágrimas de sus ojos. Permaneció parada un rato frente a una de las escaleras de la terminal, lo necesario como para dar tiempo a que llegara su taxi preferido, el que había llamado. Pero ese taxi nunca apareció (ese día) y debió tomar cualquier otro. Con un nudo en la garganta, la señora llegó a destino. Bajó su pesada maleta, la subió escaleras arriba y una vez dentro de su habitación desempacó lo necesario como darse una ducha y salió a caminar. Caminó las calles de la ciudad con sus ojos nublados y la mente en blanco, hasta conseguir un poco de calma y serenidad. Ese día la señora hubiese sido Feliz si escuchaba que alguien que ella tanto amaba, le dijera aunque sea Te Quiero.
Domingo, 15 de Marzo de 2009 19:29 Autor: Paula. No hay comentarios. Comentar.
